miércoles, 1 de octubre de 2008

Ventajas de los sistemas cliente-servidor

La principal ventaja de los sistemas cliente-servidor está en la correspondencia natural de las aplicaciones en el marco cliente-servidor. Un ejemplo de esto es una agenda electrónica. Debido a que los datos son relativamente estáticos y son visto de manera uniforme por todos los usuarios del sistema parece lógico colocarlos en un servidor que acepte peticiones sobre dichos datos. Es más, en este caso la lógica de aplicación debería estar colocada del lado del servidor, para proporcionar una mayor flexibilidad al sistema de búsquedas (cambios en los algoritmos, etcétera...).

Como resultado de la disponibilidad de middleware compatible para múltiples plataformas y de los avances recientes de la interoperabilidad binaria, los sistemas cliente-servidor pueden conectar clientes ejecutándose en una plataforma con servidores ejecutándose en otra plataforma completamente distinta. Las tecnologías como Java y los ORBs (Object Request Brokers), de los que trata en profundidad este trabajo, esperan proveer una total integración de todas las plataformas en unos pocos años. Si las porciones de un sistema cliente-servidor encapsulan una única función y siguen un interfaz perfectamente definido, aquellas partes del sistema que proveen los servicios pueden ser intercambiadas sin afectar a otras porciones del sistema. Esto permite a los usuarios, desarrolladores y administradores adecuar el sistema con sus necesidades en cada momento.

Otra ventaja es la posibilidad de ejecutar aplicaciones que hacen uso intensivo de los recursos en plataformas hardware de bajo coste. También el sistema es más escalable, pudiéndose añadir tanto nuevo clientes como nuevos servidores.